lunes, 15 de junio de 2026

PROCAFEINAR

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PROCAFEINAR:

Posponer una decisión, situación o la ejecución de una tarea hasta no haber tomado un café.

Verbo transitivo, neologismo, con cierto tono humorístico, que indica el retraso en la toma de alguna responsabilidad a la vez que se prioriza el momento del café. Porque nada importante puede hacerse, ni siquiera comenzar el día, sin tomar un buen café.



PERÍNCLITO

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PERÍNCLITO:

1. adj. Grande, heroico, ínclito en sumo grado.
Sinónimos: insigne, ilustre, célebre, notable.
Antónimos: innoble, mediocre, anónimo, ordinario.

Basta leer los sinónimos para entender que está referido a personas que han alcanzado la fama, destacando de manera extraordinaria gracias a su valía profesional, a sus virtudes personales o a hazañas realizadas durante sus vidas.
Es un adjetivo culto, por lo que su uso está muy restringido; de hecho, lo leí por primera vez hace muy poco tiempo. Hasta ahora mis conocimientos se quedaban en el vocablo ínclito, cuyo significado es el mismo, pero sin el prefijo per que añade intensidad a su significado.


lunes, 8 de junio de 2026

IGNOMINIA

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IGNOMINIA:

1. f. Afrenta pública.
Sinónimos: vergüenza, deshonor, ofensa, oprobio, agravio, injuria, denuesto, ultraje, baldón, deshonra, infamia, insulto, bajeza, descrédito, vilipendio, denostación, zaherimiento, jugada.
Antónimos: honor, honra, prestigio, gloria.

Es una ofensa grave que daña el honor, la dignidad o el respeto de una persona ante los demás, implicando una profunda humillación, a menudo asociada a actos indignos.
La ignominia describe una situación de profunda deshonra, descrédito o una injusticia vergonzosa.


lunes, 1 de junio de 2026

GALLARDO

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GALLARDO:

1. Adj. Desembarazado, airoso, galán.
Sinónimos: gentil, garboso, donoso, galano, apuesto, hermoso, marchoso, saleroso, gracioso.
Antónimo: desgarbado.
2. adj. Bizarro, valiente.
Sinónimos: bravo, brioso, valiente, atrevido.
Antónimo: cobarde, pusilánime.
3. adj. Dicho de lo que corresponde al ánimo: Grande, excelente.

Con tantos sinónimos pienso que queda claro el significado de este vocablo que, por cierto, se encuentra entre los que más me gustan de mi idioma.
Ampliemos el tema: la persona que actúa con elegancia, nobleza y valentía, manteniendo una actitud digna, firme y respetuosa incluso en momentos peligrosos o difíciles, sin perder la calma ni rebajarse y, por supuesto, sin responder igual.
Una persona gallarda mantiene una buena presencia, un porte distinguido.
La cualidad del gallardo es la gallardía.


lunes, 25 de mayo de 2026

QUERENCIA


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QUERENCIA:

1. f. Acción de amar o querer bien.
Antónimo: aversión, repulsión.
2. f. Inclinación o tendencia de las personas y de ciertos animales a volver al sitio en que se han criado o tienen costumbre de acudir.
Sinónimos: arraigo, raigambre, recurrencia.
Antónimo: desapego.
3. f. Sitio hacia el que se tiene querencia
4. f. Tendencia natural o de un ser animado hacia algo.
5. f. Taurom. Tendencia o inclinación del toro a preferir un determinado lugar de la plaza donde fijarse.

Pero aquí es el lugar, persona o situación donde alguien se siente profundamente seguro, cómodo y en paz. 
Y también la inclinación o tendencia a volver al lugar en que uno se ha criado o donde se siente a gusto y emocionalmente vinculado.
Aunque no se trata sólo de un lugar, un sitio físico, puede ser cualquier cosa que genere una sensación de pertenencia y refugio emocional, como otra persona, una canción o un recuerdo; algo que nos haga sentir por un instante que estamos donde debemos estar.
En definitiva: la querencia es ese espacio al que el corazón regresa una y otra vez incluso cuando el cuerpo está lejos.
Es una palabra de difícil traducción a otros idiomas, por lo que desde ese punto de vista se la considera rara, a la vez que muy bella, porque combina amor, pertenencia, nostalgia y seguridad en un solo concepto.


sábado, 23 de mayo de 2026

Un sobrecito de azúcar

Me llaman la atención, o mejor, me llamaban, porque se vienen repitiendo mucho últimamente, las frases que ilustran los sobrecitos de azúcar, algunas de conocidos personajes literarios, históricos, y otras de autoría anónima. Suelo fotografiar el sobrecito junto al vaso o la taza, después lo rasgo y endulzo el café. Tengo una carpeta en mi ordenador con muchas fotitos, e incluso he dejado caer algunas en mis redes sociales.
Cuando creía que ya estaba todo inventado, cansado de frases de Groucho Marx, de Charles Chaplin, de Churchill, de Einstein —que no sé cuándo ésa gente trabajaba si parece que estaban todo el tiempo pensado frasecitas—, de escritores y pensadores variados, encuentro una de autor desconocido, la más encantadora de todas por su carga de resignación, hasta ahora, que no sé qué me deparará el futuro.
El autor parte de un dicho conocidísimo, atribuido al político y escritor cubano José Martí: «Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro»; y que viene a decirnos de manera simbólica y trascendente, siguiendo el orden del proverbio, que debemos crear un hogar y echar raíces en algún lugar, que tenemos que formar una familia y dar continuidad a la vida y, por último, que estamos obligados a trasmitir conocimientos dejando huella de nuestro paso por la tierra.
Sin embargo, el autor de la frase del sobrecito de azúcar contemporiza y se adapta, 130 años después de la muerte del cubano, al momento actual, llamando, primero, la atención al autor original con un rotundo «oye, tú, que lo que dices, sí, es fácil…», que seguramente lo sea, no sé, —un servidor no se ha estrenado con la tercera afirmación—, para continuar diciendo, vale tío, lo que tú digas, pero lo difícil es «criar un hijo, que no te talen el árbol y que lean el libro».
Y es que, con toda seguridad, en el siglo XIX las cosas eran muy distintas a las de esta primera mitad del XXI; no digo que más fáciles entonces ni ahora más difíciles, sino complicadamente muy distintas.



lunes, 18 de mayo de 2026

SOLASTALGIA

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SOLASTALGIA:

Tristeza profunda que se siente cuando un lugar que amas ya no se percibe igual que antes.
Sinónimos: pena, intranquilidad, agobio.

Este neologismo expresa un dolor emocional, que viene derivado por el deterioro exterior, produciendo en el individuo aflicción, angustia, desconsuelo, ante la degradación ecológica del entorno.
Es como volver a tu pueblo, a tu barrio, incluso a la que fue tu casa, a un paisaje de la infancia, a lo que siempre se ha recordado con emoción, pero que no se reconoce, ya no emociona; y todo ello sin haber salido del entorno. Esa es la diferencia con la nostalgia (el sentimiento al estar lejos de casa).
La palabra surge como reflexión acerca del desconsuelo que mostraron los habitantes del Valle de Hunter (Nueva Gales del Sur, Australia) al ver el deterioro sufrido en sus tierras a causa de las minas de carbón a cielo abierto que allí se explotaron.


lunes, 11 de mayo de 2026

ALEXTIMIA

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ALEXITIMIA:


1. f. Psicol. y Psiquiatr. Incapacidad para reconocer las propias emociones y expresarlas, especialmente de manera verbal.
Sinónimo: disimbolia.
Antónimo: hiperlexia.
Etimología: del griego “lexis”, palabra o habla, y “thymos”, ánimo o emoción. El prefijo “a” nos indica “sin o falta de”

Este trastorno impide identificar, describir y procesar las emociones propias, a pesar de que la persona sí experimenta sentimientos, pro es incapaz de reconocerlos ni de comunicarlos verbalmente. O sea, el cásico “corazón de piedra”.
Pero también puede hacerlo extensivo a los demás, no reconociendo ni respondiendo a las emociones de otros, mostrando una baja empatía social.


domingo, 10 de mayo de 2026

Cruz de navajas.

Hay una canción de 1986, cuyo autor fue José María Cano y que popularizó el grupo musical al que pertenecía, Mecano, incluida en el disco Entre el cielo y el suelo, que cuenta la historia de una pareja, María y Mario Postigo —se dice que se trata de personajes reales o, al menos, que la letra está inspirada en una historia real—, cuya vida, que está sumida en un hastío por culpa de la rutina de unos horarios laborales contrapuestos, pues cuando termina la jornada del hombre comienza la de la mujer, hacen que el contacto entre ambos sea mínimo. Una mañana, en la que el regreso de Mario a casa, a una hora más temprana de lo habitual, hace que éste sorprenda a María con su amante, provoca una pelea entre los dos hombres con el resultado de la muerte del protagonista de la canción.
El título de la canción, Cruz de navajas, ¿o debería haber sido Cruce de navajas?, queda a su vez relacionado con las estrofas en las que se enumeran las tres heridas, las tres cruces que a la víctima le infligen: metafórica la primera, «una en la frente, la que más dolió», conocer la infidelidad de su pareja, soportar los cuernos, esta navaja se la clava María; «otra en el pecho, la que le mató», realista total, la infiere el amante de Maria; y la tercera «y otra miente en el noticiero…», en alusión a la falsa información que los medios de comunicación dan del hecho según el relato de la propia María que, evidentemente, fue testigo del crimen y de esa manera encubría a su enamorado, acusando a dos supuestos drogadictos que pasaban por allí.

Cuántas veces, muchas, porque muchas han sido las que he escuchado esta canción — que incluyo entre mis diez o doce preferidas—, mientras la oía, he pensado en otro final, y siempre en el mismo, un final en el que el muerto fuera el otro, o mejor, en el que ni siquiera hubiera necesidad de que alguien muriera. Me bastaría con que el protagonista propinara al otro un par de puñetazos y una patada en las gónadas, dejándolo arrumbado en un rincón del portal o en medio de la calle. Después, Mario subiría a su casa, seguido de María que, lloriqueando iría pidiendo perdón mientras alternaba la petición con la manida frase «déjame explicarte, esto no es lo que parece», guardaría sus pertenencias más básicas en una maleta —«ya volveré otro día por el resto»—y tras de decirle a la mujer «vete a la mierda, y vas muy bien servida», cogería la puerta y saldría a la calle aún sin saber a dónde se dirigiría. De esta manera el fracasado ascendería a héroe, aunque no dejaría de ser un fracasado, un cornudo.
Pero no sólo pienso en un final así mientras la oigo, y la oigo una y otra vez, pues muchas son las ocasiones en que las emisoras de radio la emiten, también vivo la ambición instantánea de que realmente la canción termine como la deseo, y espero anhelante que Ana Torroja cante mi final y nos cuente con apoteósica pena cómo Mario se aleja calle abajo con su maleta, mientras el alba va iluminando lentamente el cielo. Pero, me cagüen la leche, nunca ocurre así.



lunes, 4 de mayo de 2026

METANOIA


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METANOIA:

Es el proceso de transformación interior y radical que puede alterar profundamente la forma de pensar, sentir o vivir de una persona.
En él la persona modifica de manera radical su forma de ver el mundo, sus creencias, sus valores, que determinará un cambio permanente en su vida.
Sinónimos: regeneración, conversión, reconstrucción, modificación.
Antónimos: estancamiento, inmovilismo.
Etimología: del griego «metá», más allá, después, y «noeo», percepción, comprensión o mente.



lunes, 27 de abril de 2026

VESÁNICO

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VESÁNICO:

1. Adj. Que padece vesania.
Sinónimos: loco, demente, enajenado, violento, furioso, frenético, colérico.
Antónimos: cuerdo, sensato, equilibrado.
Etimología: del latín «vesanicus», que a su vez deriva de «vesania», locura o demencia.

Describe a una persona de conducta irracional, peligrosamente alterada, perturbadora, que actúa con furia, locura, fuera de sí, en desequilibrio mental.

La vesania es sinónimo de demencia, locura, furia.



domingo, 26 de abril de 2026

Maneras de tomar café

Cuentan que Ortega y Gasset —o fue Gregorio Marañón, no recuerdo exactamente a quién se atribuye la anécdota, pero a uno de los dos fue, seguro— comentó, ante el caos social y político que, durante los años treinta del siglo pasado, se estaba viviendo en España, que «cómo se iba a poder gobernar este país, cómo satisfacer a tanta gente, si ni siquiera entre los gobernantes consiguen conciliar decisiones, con la multitud de ideas distintas y contrarias, queriendo cada uno llevar su razón; cómo hacerlo si hasta para tomar café no hay acuerdo.
Bueno, seguramente las palabras exactas no fueron esas, pero el concepto queda claro: ya en la primera mitad del siglo XX había diferentes modalidades de servir el café.
Pues en ello pienso cada vez que me siento en la barra de un bar a tomar un café y escucho a los parroquianos pedirlo. Compruebo la variedad tan amplia que existe, le doy la razón a uno de aquellos dos sabios, a la vez que me digo que si hoy vivieran podrían comprobar que, seguramente, se ha multiplicado por diez o más el número de formas distintas de tomar un café con respecto a las que ellos conocieron.
A aquellos cafés de entonces habría que añadir hoy no sólo los descafeinados que, aunque descubierto el sistema para eliminar la cafeína en 1903, no debieron de popularizarse en España hasta mucho después; sino también los que la ciencia y la búsqueda de la buena salud nos han traído: con leche desnatada, semidesnatada, con leche sin lactosa, con zumo de avena, o con alguna variedad más que desconozco pero que, seguro seguro, existe; con la leche fría, o templada, servido en taza, o en vaso de caña. Y todo ello sin entrar en locales en los que se puede elegir hasta la procedencia del café, su punto de tueste o de torrefacción o el dibujito sobre la espuma de la leche batida.
¿Y esto venía a santo de qué, Mánuel?

Ah, ya. Resulta que estaba un servidor sentado en la barra de la cafetería de un conocido centro comercial tomando un café con leche normal, como siempre, a la vez que observaba el trajinar de las tres empleadas que atendían detrás de la barra: una de ellas, Manoli, con dedicación completa a la cocina, tostadas y más tostadas —otro día habría que escribir sobre el nuevo mundo de la tostada que, de unos años para acá, se ha abierto en esta mi ciudad—; otra, Yesi, sin quitar la vista de la cafetera, venga a sacar cafés de todos los nombres e infusiones también variadas; y la última, a la que ninguna de las otras dos nombraba, ya que era ella la que, llevando la voz cantante, daba las órdenes a las dos primeras, moviéndose de un lado a otro de la barra, desplazando sin parar su llamativo volumen sin entorpecer ni hacer colapsar el trabajo de sus compañeras, quitando servicios ya consumidos, pidiendo comandas a los clientes, trasmitiendo a las otras dos colegas dichos encargos —a la primera la amplia variedad de tostadas, y a la segunda la interminable lista de cafés disponibles—, poniendo los nuevos servicios, cobrando las consumiciones; y vuelta a empezar. Y todo ello sin perder ninguna de las tres la compostura ni mostrar aceleración en sus movimientos; impolutos sus uniformes, incluido el rojo mandil. Una maravilla de servicio, a lo que añado un trato agradable y correctísimo: ¿qué va a tomar, cariño?; son cuatro veinte, cielo; ¿con qué me dijo que iba la tostada, corazón? Y algunas otras maneras más de mostrar afecto que no anoté. Estuve a punto de obsequiarla con algo parecido en el momento de pedir mi cuenta, pero me contuve, que no están los tiempos para familiaridades desde el lado de los hombres.

Y aquí viene el tema en cuestión, en los no más de veinte minutos que permanecí en la barra de la cafetería pude escuchar no menos de diez o doce modos distintos de pedir un café: café con leche en taza, en vaso, me lo pone con la leche templada; cortado, cortado con la leche fría; café con leche desnatada; café solo, solo doble; americano templado; ¿me da un vaso para enfriar?, y un etc. que, como en el caso de las muestras de cordialidad, tampoco anoté pero que puedo asegurar, era extenso.

Pero lo mejor, lo que aún da más valor a lo que allí estaba sucediendo, es que en ningún caso advertí error alguno: la mujer sin nombre podía pedir dos o tres tipos distintos de café y sin que estuvieran dispuestos aún por parte de Yesi, pedía otros más, fueran los que fuesen, y Yesi respondía con acierto. Una y otra vez. Y lo mismo con las tostadas, Manoli no fallaba, pero ya he dicho que de este tema no va el pensamiento de hoy.

Resumiendo, que si Ortega y Gasset, o Marañón, hubieran estado hoy en la cafetería presenciando la escena, se reafirmarían en su aquel comentario. Eso sí, habrían añadido que, a pesar del caos que pueda suponer la multitud de ideas del ser humano, de las luchas por hacer valer razones y, por supuesto, de los gustos distintos para tomar café de cada uno, hay asuntos que funcionan muy bien en este mundo, y uno de ellos es el trabajo de aquellas tres mujeres detrás de la barra.

lunes, 20 de abril de 2026

MODORRA


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MODORRA:

5. f. Somnolencia, sopor profundo.
6. f. Sueño muy pesado y, a veces, patológico.
Sinónimos: soñolencia, sopor, adormecimiento, soñera, letargo.

Es, en general, el estado de letargo en el que el sueño se apodera de uno, incluso o casi siempre en momentos inoportunos, y más comúnmente después del almuerzo.

Pero no sólo está referido al estado de la persona, también a la propia persona que padece la modorra patológica.

No confundir modorra con morriña, lo que hacen millones de personas. La morriña es el sentimiento de melancolía, tristeza o nostalgia, o las tres cosas a la vez, que se tiene por la tierra natal o el hogar cuando se está lejos, y se es gallego de origen.



lunes, 13 de abril de 2026

VITRIÓLICO

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VITRIÓLICO:

1. adj. Quím. Perteneciente o relativo al vitriolo o que tiene sus propiedades.
Sinónimo: virulento, amargo, ácido, cáustico.
Etimología: del latín “vitriolum”, y a su vez de “vitrum”, vidrio.

El vitriolo es como se conocía antiguamente al ácido sulfúrico, un producto líquido altamente corrosivo. Pero lo traigo aquí por su referencia a quien se expresa con extrema dureza o agresividad, e incluso con amargura. Alguien que en sus comentarios y críticas usa palabras cargadas de odio y resentimiento.
Personas a las que se le puede decir que sus palabras parecen veneno.


lunes, 6 de abril de 2026

EGREGIO


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EGREGIO:

1. Adj. Insigne, ilustre.
Sinónimos: eminente, preclaro, esclarecido, famoso, célebre, celebérrimo, afamado, notable.
Antónimos: ignorado, ignoto, vulgar.
Etimología: del latín «egregius», compuesto por el prefijo ex (fuera de), y el sustantivo grex, gregis (rebaño, grey).

 

Arcaísmo que literalmente significa «el que se aparta o sobresale del rebaño».

Define a la persona, institución u obra que de alguna manera es sobresaliente., que destacan sobre las demás de manera notable por sus méritos.

Es un vocablo que tiende a desaparecer porque a su vez tienden a desaparecer los que merecen ser calificados así.

Ilustro la entrada con la imagen de un pajarillo que vive en el noroeste de América del Sur llamado “dacnis egregio”, una especie de ave paseriforme de la familia de la familia Thraupidae, perteneciente al género Dacnis, que no tiene nada que ver con la palabra de hoy, sólo coincide con su nombre.



domingo, 5 de abril de 2026

Decirle tonto sin decir tonto

Cuántas veces tras una comida, o tomando un café, o cerveceando con un grupo de amigos, o durante una charla en un tiempo muerto en el trabajo con compañeros, no es necesario que sean muchos los participantes, te das cuenta que uno de ellos, o dos, pues no tiene por qué ser un ejemplo solitario, suelta una tontería, un comentario fuera de lugar, sin venir a cuento; o las encadena una detrás de otra como si ese fuera su gusto, y vuelve a hacer lo mismo en otras ocasiones, repitiéndose como si eso le fuera una necesidad, el aire a respirar, su profesión frustrada, su sueño por fin cumplido. ¿Te ha ocurrido, ¿verdad?, pues a mí también.
Y es a veces, o siempre, en medio de esa tertulia en la que el memo de turno se hace ver con machacona frecuencia, cuando a un servidor le entran ganas de hacérselo ver, entérate bobo, que lo eres y todavía nadie te lo ha dicho. Pero, ¿cómo se lo digo sin que se entere que se lo digo?, que lo último que quiero es hacerle daño, que bastante tiene con lo suyo. Y tampoco quiero que los demás, porque seguramente habrá alguno que todavía no sabe que el tipo es estúpido, lo descubran, que cada uno haga su esfuerzo, y lo valore, y lo juzgue y le diga tonto si así también lo considera.
Pues sí, me ha ocurrido en varias situaciones, no diré que muchas, sí las suficientes para hacerme meditar sobre el asunto, como ahora estoy haciendo. Pero de cuándo me ha sucedido, lo recuerdo, al tipo o a los tipos quiero decir, y de alguna ocasión, incluso recuerdo la ocasión. Es en esas circunstancias cuando he pensado lo de decirle al necio de turno que lo es, pero educadamente, sin ofenderle, que escuche mi opinión y no se altere ni siquiera momentos después cuando su cerebro ya la haya procesado, si es que su cerebro ha podido realizar tal maniobra. He de estar preparado para futuras ocasiones, debo anotar frasecillas oportunas para soltar en esos momentos, tratar de memorizarlas —esto es lo peor a estas alturas de mi vida—, la red de redes debe de estar llena de ellas. Buscaré ayuda.
La red de redes me ha ayudado y me ofrece un hasta el infinito y más allá. Dejémoslo sólo en unos pocos ejemplos:

Eres un inteligente asintomático.
Te faltan un par de veranos, o de inviernos, o de hervores, o de mareas.
Da la impresión de que el ascensor no llega al ático.
Admiro tu capacidad de opinar sin que el conocimiento interfiera.
¿Sabías que gracias a ti en los productos de limpieza pone ‘no ingerir’?
Me parece que te falta una papa para el kilo.
Aprecio cómo conviertes cada conversación en un ejercicio de paciencia.
Es admirable cómo la falta de información nunca frena tus ganas de opinar.
El mundo aún no está preparado para tus ideas.
A ti te mandan a espiar y tocas el timbre.
No eres el cuchillo más afilado del cajón.
Admiro cómo eres capaz de decir tanto sin aportar nada.
Tú eres de los que aplaudes cuando aterriza el avión, ¿verdad?
Es fascinante el sonido de tu voz cuando estas callado.
¿A qué no levantabas la mano en clase?
Siento envidia de la gente que no te conoce.
¿Practicas ayuno de neuronas intermitente?


Y las tres siguientes, quizás, sean las que más me gustan:
Existes porque debe de haber de todo en este mundo.
Me encantaría estar de acuerdo contigo, pero entonces estaríamos los equivocados.
Este muchacho no está terminado por el Señor
(de mi amigo el Pollo).


lunes, 30 de marzo de 2026

LUDIBRIO

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LUDIBRIO:

1. M. Escarnio, desprecio, mofa.
Sinónimos: escarnio, mofa, befa, desprecio, humillación, oprobio, burla, ridiculización.
Antónimos: elogio, respeto, admiración.
Etimología: del latín «ludbrium», burla, mofa.

Cuando una persona o situación es objeto de burlas, humillaciones o desprecio por parte de los demás: alguien de quien todos se burlan de forma cruel y degradante.



lunes, 23 de marzo de 2026

CHEROFOBIA


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CHEROFOBIA:

Aversión o miedo irracional a la felicidad.
Etimología: de los términos griegos “chairo”, regocijarse de algo, y “phobos”, miedo.

El individuo teme experimentar emociones positivas, por lo que evitará situaciones alegres y divertidas, pues teme que pasado el momento feliz pueda suceder algo trágico, que la vida te pague con desdicha por la felicidad vivida.
La persona llega a sabotear su propio bienestar sólo para protegerse de un dolor imaginario.
Como todas las fobias, estamos ante un trastorno psicológico.


domingo, 22 de marzo de 2026

El teléfono, 150 años.

El 10 de marzo de 1876 Alexander Graham Bell pronunció nueve palabras, en inglés, por supuesto, “Mr Watson, come here. I want to see you”, que traducidas al español quieren decir “Señor Watson, venga aquí, quiero verle”. Lo hacía a través de un artilugio que había inventado mediante el cual pretendía, y lo consiguió, mantener conversaciones entre personas que estuvieran separadas en la distancia. El otro protagonista del experimento, su ayudante Thomas Watson, no estaba muy lejos, apenas a unos metros en una habitación contigua. La prueba fue un éxito, el ayudante escuchó nítidamente al señor Bell y acudió presto a la habitación cumpliendo su orden.


Se han cumplido hace un par de días 150 años de tal acontecimiento y los noticieros se han hecho eco de ello, no podía ser para menos. Ciento cincuenta años ya desde aquello y cómo ha avanzado el aparato en cuestión: de aquel rudimentario aparato que trasladó la voz a escasos o poco más de diez metros, a estar un servidor escribiendo esto en un modernísimo artilugio que, además de comunicarme con cualquier persona o entidad de cualquier lugar de la Tierra y por variados sistemas, hace fotografías, las guarda en su memoria (¿?), mide las calorías que consumo, los kilómetros que camino, sabe el camino que siguen ahora mismo todos los aviones en el cielo, me lleva a cualquier lugar del mundo y al instante, conoce al completo la historia del hombre, dispone de todos los datos, hasta los más inimaginables, nos entretiene con incontables pasatiempos, música, cine, crucigramas, televisión, prensa, y así hasta el infinito y más allá, mucho más allá. 
Pues estaba yo viendo-escuchando en un telediario la reseña sobre el 150 aniversario de la primera conversación telefónica de la historia, que era acompañada por una sucesión de fotografías que mostraban la evolución del aparatito a lo largo de estos últimos 150 años —desde aquel de Graham Bell a este que tengo en mis manos—, cuando como un flash me golpeó la frente un recuerdo, como casi todos los míos, bastante lejano.
Me vi en mi calle dando pelotazos a la fachada de una casa, frente a la mía, deshabitada durante mucho tiempo y que por esa razón era utilizada para tal juego. También vi a mi padre conversando con nuestro vecino el señor Gregorio, aquel viejo barbero cascarrabias y bonachón, a cuya conversación yo no prestaba atención. Debían de estar hablando de cómo cambiaban los tiempos, las gentes, las ideas, el progreso y cosas así. Seguramente todo ello le molestaba, no era amigo de novedades, más bien al contrario, y lo demostraba con sus comentarios en mi casa viendo la televisión cada noche que se dejaba caer con su mujer, la buena de la señora Cándida, que bien hacía honor a su nombre.
Decía que estábamos los tres en la puerta de mi casa, yo con el balón y mi padre y el viejo barbero charlando, cuando a este último le escucho una frase que no he olvidado jamás: «Pues me parece que a este paso va a habé teléfono tan chico que lo vamo a llevá en el bolsillo de la camisa como un boli».
Lo que son las cosas, resulta que el gruñón del Sr. Gregorio predijo el futuro. Quién lo iba a decir.

lunes, 16 de marzo de 2026

CATARSIS


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CATARSIS:

1. f. Entre los antiguos griegos, purificación ritual de personas o cosas afectadas de la alguna impureza
2. f. Efecto purificador y liberador que causa la tragedia n los espectadores suscitando la compasión, el horror y tras emociones.
3. F. Purificación, liberación o transformación interior suscitadas por una experiencia vital profunda.
Sinónimos: purificación limpieza, purga.

Es el proceso de liberación emocional que se experimenta al expresar o descargar emociones, pensamientos o recuerdos reprimidos, drenando tensiones o emociones negativas acumuladas.
Tras ese desahogo se consigue una sensación de alivio y claridad mental, pues los conflictos inconscientes o los traumas han salido a la luz y pueden ser procesados.
Es decir, se logra bienestar.


lunes, 9 de marzo de 2026

ZAMPABOLLOS

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ZAMPABOLLOS:

1. m. y f. coloq. Persona que como con exceso y ansia.
Sinónimos: tragón, glotón, comilón, zampón, tragaldabas, zampatortas, zampabodigos.
Antónimos: sobrio, frugal, inapetente, desganado.

Es un término coloquial usado para referirse a una persona que come mucho o que tiene sobrepeso. Está generalizado a todo tipo de comida, pero en su origen debieron de estar los bollos, evidentemente, y los dulces.
El calificativo se utiliza en tono despectivo, burlesco e informal, y puede resultar ofensivo.


lunes, 2 de marzo de 2026

MELIFLUO


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MELIFLUO:

1. adj. Que tiene miel o es parecido a ella en sus propiedades.
2. adj. Dulce, suave, delicado y tierno en el trato o en la manera de hablar.
Del latín “mellifluus”, que destila miel.
Sinónimos: tierno, meloso, melindroso, remilgado, empalagoso, blandengue, dulzón.
Antónimos: áspero, duro, desabrido.

Sirve para describir a una persona, o a su modo de hablar, muy dulce y suave, extremadamente armonioso y agradable de escuchar, y delicado en el trato. Tanto que llega a parecer su actitud y modo de comportarse fingido, por lo que es muy usado en tono peyorativo.


domingo, 1 de marzo de 2026

Nochevieja

Desde hace muchos años la noche de Nochevieja es para mí un acontecimiento carente de diversión. La vivo con un oculto aburrimiento que, evidentemente, no exteriorizo, aunque de vez en cuando hago comentarios que denotan mi estado de ánimo. Pero no por ello renuncio a participar en la fiesta, los brindis, las conversaciones, las canciones si se tercian y, por supuesto, en los preparativos desde el día de antes.
Y es que dicha noche no me emociona en absoluto. No sé qué tiene de especial pasar de un año a otro, no entiendo por qué esa noche tiene que marcar tanto a la gente. Veo más especial el día de fin de curso de los estudiantes, el primer día de vacaciones, las jornadas que duran un viaje deseado o cualquiera de esos días a lo largo de la vida que quedan de verdad marcados en el calendario. Pero el simple paso de un día a otro, aunque situado al final del año, obligado por los ritos sociales y el mercado, la forzosa diversión, la hipócrita postura de felicitaciones y buenos deseos, no, no está entre mis más anhelados placeres.
Siempre he deseado que ese día y su noche fueran lo más normales posible, pero nunca lo he conseguido. Así que he tenido que sobrellevar cada fin de año con una mezcla de serena impostura y alegría de comediante. Pero no me ha importado, porque quienes me rodeaban y rodean entendían y entienden la fiesta de otra manera, y he de acomodarme a ellos. Por lo que, invariablemente, la Nochevieja en mi casa ha sido y es una noche grupal y festiva.
No por ello en mi interior he dejado de renunciar a la aspiración de vivir una noche quieta y sosegada. Y por fin mi deseo se ha visto cumplido en la Nochevieja recién pasada, en la que los astros o las circunstancias se han aliado conmigo de manera tal que todo resultó así:
Cena algo especial, no muy especial, para mi señora y yo, nadie más. En muchos años, o quizás no haya sucedido nunca, no disponíamos a cenar en Nochevieja los dos solos. Justo antes de empezar se presenta nuestra hija en plan sorpresa, no la esperábamos. Cena con nosotros y nos comunica que en cuanto tomemos las uvas —las uvas, qué memez de costumbre— volverá a su casa, 130 kilómetros de distancia, porque mañana, a pesar de ser fiesta y uno de los pocos días del año que no abren las panaderías ni se venden periódicos, debe ayudar a salvar vidas. Dan las 12 de la noche en una de cadena de televisión y yo acompaño las campanadas con la ingesta de uvas, con calma, sin importarme el ritmo ni la secuencia. Educadamente deseo un feliz año a mis dos mujeres —también suelo desearlo el día de sus cumpleaños, que al fin y al cabo es cuando se empieza un nuevo año de vida—. Abrimos una botella de cava y participio en el brindis. Vemos los fuegos artificiales que, pasados unos minutos de las 12, lanzan en un barrio vecino y que, desde nuestro balcón, se ven como si de un palco se tratara. Al término del espectáculo, casi media hora, mi hija se despide, «ten cuidadito, llama cuando llegues», y se marcha. Por nuestra parte, apuramos la botella de cava y también la de vino que había quedado a medias en la cena. Cambio y cambio de canal en la tele sin encontrar nada interesante en donde acoplarme para pasar el tiempo hasta que los párpados me indiquen el camino a la cama. Mi señora decide marchar a coger la horizontal y al rato descubro, mando a distancia en la mano, en no sé qué lugar del dial, un documental sobre Queen. Cambio de postura, me incorporo como gesto de atención, y así me quedo hasta que, pasadas las cuatro de la madrugada y terminado el espectáculo, mi cuerpo se rinde y camino hasta el sobre.
Fue una noche inolvidable.

lunes, 23 de febrero de 2026

DISCIPLINA

Palabras hermosas, extrañas, curiosas...

DISCIPLINA:

1. f. Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral.
2. f. Arte, facultad o ciencia.
3. f. especialmente en la milicia y en los estados eclesiásticos secular y regular observancias de las leyes y ordenamientos de la profesión o instituto.

Sinónimos: ciencia, materia, asignatura, rama, especialidad,
orden, observancia, obediencia, rigor, método, regla, norma.
Antónimos: indisciplina, insubordinación, desobediencia, rebelión.

Es el hábito que nos mantiene trabajando hacia nuestros objetivos diariamente, sin importar el estado de ánimo, priorizando el compromiso por encima de la motivación.
La disciplina hace que hagamos lo que debemos hacer, incluso cuando no haya ganas de hacerlo.
Es el control constante.


domingo, 22 de febrero de 2026

Crear contenido.

 Hace unos minutos en un programa vespertino de televisión en el que varios invitados, generalmente personajes conocidos de la política y el periodismo, hablan de actualidad social, política e incluso cultural, moderados y entrevistados por un conocidísimo presentador, o algo así, de televisión, y en el que también se da entrada a otros invitados desde la distancia para que hagan algún aporte técnico, específico o personal al tema que estén tratando en el instante, a la vez que se intercalan comentarios graciosillos a cargo de  un par de humoristas que pretenden, no sólo hacer reír al respetable, sino también, digamos, distender la tensión que pudiera estar produciéndose entre los invitados, ya que estos suelen ser de idearios opuestos y por lo tanto lo son también sus opiniones...Bueno, pues que hace unos minutos en ese programa aparece un chavalito —uso este sustantivo dada su apariencia— de rostro aún púber, corte de pelo sin estridencias, voz no muy grave y un arito en una oreja, al que le han pedido parecer sobre, no sé, no me he dado cuenta, que yo estaba moviendo el edulcorante en mi café; por lo que la opinión del muchacho al tema que fuera me estaba siendo, y ahora continúa siéndolo, totalmente irrelevante. La cuestión es que, en el zócalo, o sea, el rótulo inferior que suele aparecer debajo de los entrevistados con su nombre, profesión o actividad por la que es conocido, o también dando texto a las imágenes de una noticia, aparece escrito, cómo no, el nombre del chaval, que no recuerdo, y su profesión: «Periodista y creador de contenido», ojo, dos profesiones. Sobre la primera sé de qué va, conozco básicamente sus elementos, características, etc., que hubo momentos en mi primerísima juventud en los que estuve tentado de dirigir por ese camino mi futuro. Pero sobre la segunda…, sobre la segunda me cuesta algo llegar a interpretarla, e incluso a darle el valor que seguramente tenga, aunque lo intento, juro que lo intento. Hasta tal punto lo intento que me levanté inmediatamente del sillón y me vine ante el teclado a fin de crear yo también contenido. Y me ha salido ésto.

domingo, 15 de febrero de 2026

HIPOMNESIA

 Palabras hermosas, extrañas, curiosas...

HIPOMNESIA:

Trastorno cognitivo caracterizado por una disminución de la capacidad para recordar información previamente almacenada.

 

Se trata de una reducción de la memoria, presentada de forma transitoria o crónica, y referida a la dificultad de recordar datos, eventos o habilidades.

Podría decirse que se trata de una amnesia temporal cuando se realizan tareas de manera automática: ¿cerré la puerta de casa, apagué la luz?, el cerebro borró el recuerdo, lo hice pero lo he olvidado.



domingo, 8 de febrero de 2026

INMARCESIBLE

Palabras hermosas, extrañas, curiosas...

INMARCESIBLE:

1. Adj. Que no se puede marchitar.
Sinónimos: eterno, imperecedero, perenne, perpetuo, inmarchitable.
Antónimos: efímero, breve, fugaz.

Es aquello que permanece inalterable ante el paso del tiempo, sin perder su fuerza, su belleza o su esencia.
Describe conceptos abstractos que no se agotan, como la propia belleza, los recuerdos o el amor que, a pesar de la traición o la decepción, se niega a volverse frío y perder su brillo.


lunes, 2 de febrero de 2026

NESCIENCIA

Palabras hermosas, extrañas, curiosas...

NESCIENCIA:

1. F.p.us. Ignorancia, necedad, falta de ciencia.
Sinónimos: desconocimiento.
Antónimos: ciencia, erudición, conocimiento.

Es la falta de conocimiento, aunque a diferencia de la ignorancia común —que es no saber lo que se debe saber—, la nesciencia está referida al desconocimiento de algo a lo que uno no tiene el deber de saber o la aptitud para saber.

La nesciencia denota la mera ausencia de conocimiento, es decir, que cualquiera que carezca de conocimiento sobre algo es nesciente al respecto.



PERICLITAR

Palabras hermosas, extrañas, curiosas...

PERICLITAR:

1. intr. cult. Decaer o declinar.
2. intr. desus. Estar en peligro.
Sinónimos: empeorar, caducar, peligrar.
Antónimos: progresar, mejorar.

Cuando algo o alguien, tras un período de esplendor y progreso, inicia su decadencia corriendo el riesgo de desaparecer.

Puede tratarse de una cultura, una persona, una costumbre, una moda, un negocio o una idea que está perdiendo vigencia.



lunes, 26 de enero de 2026

ATARAXIA

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ATARAXIA:

1. f. Fil. Imperturbabilidad, serenidad.
Sinónimos: calma, tranquilidad, frialdad, impasibilidad, impavidez, insensibilidad.
Antónimos: intranquilidad, sensibilidad.

El estado de paz mental que se caracteriza por la total ausencia de turbaciones, ansiedad o agitación emocional.

Es el ideal del equilibrio emocional, nada perturba, nada altera emocionalmente. Es la total ausencia de deseos y temores.



domingo, 25 de enero de 2026

Carta a Javier Bardem

Recojo ese texto, atribuido a Pilar Rahola, en una red social. A esta señora cada día día la entiendo más y mejor, va ganando en moderación, aprecio su coherencia y está consiguiendo que la lea y escuche con atención.
Excepto ligerísimos matices, estoy en condiciones de afirmar que yo también firmaría el siguiente texto.


CARTA A JAVIER BARDEM

Elijo el nombre de Javier Bardem, y no es al azar. Podría haber dirigido esta carta simbólica a Angelina Jolie, o a Billie Eilish, o a esa encarnación del antisemitismo más ruin que es Roger Waters. Y más allá del mundo rutilante del famoseo, la lista de dirigentes políticos que podrían merecerla pululan por todos los rincones de la demagogia. Ahí están los Pedro Sánchez, los Petro, los Mélenchon, los Iglesias..., todos esos ruidosos justicieros que escupen su propaganda desde el atrio de su soberbia moral. Muchos..., tantos..., tan presentes y estridentes hace poco tiempo, y ahora tan ausentes y callados.
Pero de todos ellos, escojo a Javier Bardem porque nadie encarna con tanta precisión la indecencia de una izquierda caviar que solo alza el puño, con impostada indignación, cuando la causa cuadra con su obsesión ideológica. Ese Bardem enfundado en el Free Palestine que cumple con todos los requisitos del activismo sectario. “Un actor comprometido”, dicen los titulares rutilantes, pero se olvidan del verbo que lo acompaña: Comprometido, depende... Depende de si Israel tiene algo que ver, o los estadounidenses, o el colonialismo capitalista, o Trump, o las derechas pérfidas...
Es el prototipo del “no jews, no news”, de manera que si no hay judíos o yankees de por medio, no hay causa, no hay pancarta y no hay indignación. Son los progresistas de nuestro tiempo, tipos de grito en la manifestación y verbo acusador que deciden qué causas son dignas, y quiénes son víctimas y quiénes verdugos.
Nunca, en la historia de la lucha por los derechos humanos, hubo tanta hipocresía arrogante y rastrera como ahora.
¿Dónde están?
¿Dónde estuvieron?
Nunca los oímos cuando Hamas convertía Gaza en una cárcel de dos millones de personas, a las que saqueaba, empobrecía, reprimía y condenaba a un ciclo permanente de violencia. Nunca los oímos cuando el Yemen languidecía en años de guerra atroz, sacudida por la locura chiíta. Nunca, cuando Irán fabricaba su círculo de fuego, aupando al dictador sirio, financiando las peores organizaciones yihadistas y destruyendo el Líbano, mientras amenazaba con destruir a Israel.
Tampoco los oímos cuando miles de israelíes sufrieron el terror del 7 de octubre: bebés en sus cunas, familias enteras, ancianos, jóvenes cantando en un festival, muertos, heridos, secuestrados.
Su silencio, cuando las mujeres nos explicaban el horror de sus cuerpos violados.
Su silencio cuando los bebés eran ahogados...
Nunca hubo flotillas para ellos.
Y otros, tantos silencios. Nunca los oímos cuando Afganistán se convertía en un terrible infierno para las mujeres, las niñas sin escuelas, las jóvenes sin rostro, el aliento detrás de una cárcel de tela. Nunca en el horror de Sudán, nunca en el dolor cristiano en Nigeria, nunca en ningún lugar, porque si los malos no son los que ellos homologan ideológicamente, no existen víctimas, ni existen causas.
Por eso nunca les oímos hablar del dolor de los iraníes. A pesar de que el terrible régimen de los ayatollahs hubiera convertido la libertad en un crimen penal, y sustentara su poder en la represión y la muerte, nunca oímos a los Bardem. Al contrario, fueron esas izquierdas moralistas y doctrinarias las que antaño iban a visitar al “libertador de los persas”, un tal Khomeini y aplaudieron su “revolución social”. Durante décadas, nunca les preocupó la represión contra los ciudadanos iraníes, directores de cine encarcelados, opositores condenados a muerte, estudiantes torturados, nunca, nada...
Al contrario: algunos de esos gurús de la izquierda irredenta se convirtieron en periodistas de los canales iraníes que intentaban vender su veneno a través de Hispan TV. Ahí están los Pablo Iglesias.
Y por eso ahora, cuando Irán arde por todos sus costados, con un pueblo extraordinariamente valiente que se enfrenta directamente a la muerte, y con miles de ellos siendo asesinados, todos estos actores, periodistas, políticos “comprometidos” no están, no hablan, no gritan, no levantan pancartas, no montan excursiones en flotillas, nada.
Quizás alguna Irene Montero se despista y dice algo pero solo para avisar que Trump es muy malo y que Israel tiene la culpa de lo que ocurre en Irán.
Esta es la miseria de una izquierda tuerta y dogmática que ha ideologizado tanto las causas universales, que acaba siendo cómplice de los verdugos. Su obsesión antioccidental y su paternalismo arrogante hacia el Islam los ha convertido en incapaces para la causa de la libertad. Hablan mucho de ella, pero retuercen su significado hasta dejarla hueca.
Ese es el activismo de los Bardem de turno:
UN GRITO VACÍO, MORALISTAS DE DOBLE MORAL Y PROGRESISTAS A TIEMPO PARCIAL.
NO FORMAN PARTE DE LA SOLUCIÓN, FORMAN PARTE DEL PROBLEMA,

Pilar Rahola

lunes, 19 de enero de 2026

LETOLÓGICA

Palabras hermosas, extrañas, curiosas...

LETOLÓGICA

 

Es la incapacidad temporal de no poder recordar una palabra concreta o un nombre que se conoce perfectamente, en el momento deseado.

Sabemos lo que queremos decir, pero el cerebro se niega a dar la palabra, la mente se ha bloqueado

No es que estemos perdiendo la memoria, sólo que el cerebro parece haber entrado en un laberinto.

Es ese lapsus que se viene a llamar «tener algo en la punta de la lengua».

No está recogida en el DRAE y su uso es poco frecuente.