domingo, 16 de febrero de 2025

«Esto también es memoria histórica»

Leído por ahí:
Lo que algunos escriben y me gustaría haberlo hecho yo.

Goya 2025

El discurso ganador dedicado a las víctimas de ETA que incomodó a Sánchez: «Esto también es memoria histórica»

María Luisa Gutiérrez, productora de La infiltrada, una de las dos ganadoras del Goya a la mejor película pronunció un valiente discurso


María Luisa Gutiérrez, productora de La infiltrada, durante su valiente discurso al recoger el Goya a la mejor película

Jorge Aznal

09/02/2025

El sorprendente final de la gala de los Goya 2025, con el Goya a la mejor película compartido por El 47 y La infiltrada, nos regaló el mejor y más valiente discurso de la noche: el pronunciado por María Luisa Gutiérrez, productora de La infiltrada, en favor de las víctimas de ETA.
«Los cuatro productores queremos compartir este premio con la infiltrada real y con todos los que, como ella, arriesgan su vida al final por el bien común y por defender los principios de la democracia. La democracia se basa en la libertad de expresión. Y la libertad de expresión se basa en que cada uno, piense lo que piense, y aunque yo esté en las antípodas de lo que piensas tú, que te respete y que tú tengas el derecho a decir lo que piensas», aseguró, decidida, María Luisa Gutiérrez.
«También lo queremos compartir con la familia Ordóñez y con la Fundación Víctimas del Terrorismo, con COVITE, y con todas aquellas víctimas reales que han visto la película y que, a pesar del dolor que han sentido, nos han dado las gracias porque es una historia que hay que recordar. Porque la memoria histórica también está para la historia reciente de este país», recordó la productora de La infiltrada.
«Por último, quiero compartir mi trocito de Goya con Santiago Segura porque nuestra empresa hace comedias familiares que hacen mucha taquillas y gracias a ellas podemos hacer películas arriesgadas como esta. En una industria sana se necesitan los dos cines. Uno no puede vivir sin el otro», señaló María Luisa Gutiérrez, valiente también en ese punto de su admirable y admirado discurso por numerosos usuarios de la red social X, antes Twitter.
«Por primera vez en el mundo woke del subvencionado cine español se oye el discurso contra ETA, ante las mirada atónita de los progres y sus cobardes aplausos. La infiltrada, la película mas taquillera del cine español y dirigida por una mujer», publicó el historiador Josep Ramon Bosch i Codina.
«Pues esta SEÑORA, productora de la ganadora La infiltrada, ha hablado de la libertad de expresión y la tolerancia a la opinión de los demás, ha recordado a las víctimas del terrorismo (con muy pocos aplausos), y ha hablado del abandono que sufren los agricultores. OLÉ POR ELLA», reflejó la cuenta MásSolaquelaLuna.
El atronador y ejemplar discurso de María Luisa Gutiérrez, más aplaudido en las redes sociales que, tristemente, en la propia gala de los Goya por el sectarismo que define a una amplia mayoría –no a todos– del cine español, ha sido defendido incluso por un concejal socialista como el coruñés Fran Díaz Gallego.
«A mí alguien me tiene que explicar que hay de malo en este discurso… ¿Qué parte de todo lo que dice tiene algún problema?», se preguntó Fran Díaz Gallego ante algunas duras críticas vertidas en la red social contra las palabras de María Luisa Gutiérrez. Lo hizo, además, acompañando su mensaje de la etiqueta '#comoestánlascabezas'.
María Luisa Gutiérrez coronó su ejemplar discurso de agradecimiento por el Goya a la mejor película a La infiltrada, ex aequo con El 47, compartiendo el galardón con «mis colegas los productores independientes, que hacen apuestas arriesgadas por películas que quizás no tienen un rédito en taquilla, porque la cultura no tiene que tener solo un rédito en taquilla, pero que luego van viajando por todo el mundo como marca España».
La productora terminó con un agradecimiento que calificó como «muy personal». «A mí los estudios me los ha pagado la agricultura. La agricultura y los ganaderos de este país lo están pasando mal. Nadie habla de ellos, son invisibles. El campo lo está pasando mal y sin el campo, aquí no tenemos nada», reflexionó la productora. Y, por último, dedicó su «trocito de Goya» a su pueblo, Yunquera de Henares, en la provincia de Guadalajara, y su familia. A su padre y a sus hijos, «que han tenido que sufrir mis ausencias». Lo mejor, más valioso y más valiente de la gala de los Goya 2025 esperaba, definitivamente, al final
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https://www.eldebate.com/cine-tv-series/20250209/discurso-ganador-dedicado-victimas-eta-incomodo-sanchez-esto-tambien-memoria-historica_268635.html

domingo, 2 de febrero de 2025

Dímelo andando.

Había ocasiones en las que al tratar de atraer la atención de mi madre para decirle o pedirle algo, la obligaba a interrumpir la tarea que estuviera haciendo o la detenía casi imperativamente cuando se dirigía a algún lugar de la casa. Es evidente que aquello le causaba un trastorno que, por pequeño que fuera, no dejaba de ser una alteración de su actividad. Y no es que necesariamente le molestara como para llegar al enfado, que no, que eso no ocurría, sólo que perturbaba el ritmo apenas agitado de sus quehaceres y eso, es posible, le restara tiempo o lo que es peor, que se le fuera el santo al cielo o vaya usted a saber.
Pues aquellas situaciones solían terminar con la atención a mis requerimientos por su parte. Pero poco antes me llevaba a su terreno y, en el afán de interesarse por mí, a la vez que no olvidaba su propia ocupación, me ordenaba:

«Dímelo andando»

Que no era nada más que seguir hablando, pero permitiendo que ella pudiera continuar con lo que se trajera entre manos.

No cabe duda que llegó un momento en que me interesé por el origen de la acertada y siempre resuelta orden. Me contó, y es la única versión que conozco —la red de redes no me da ningún resultado al respecto—, que allá por la posguerra hubo un alcalde en la ciudad de Toledo al que le incomodaba que sus convecinos se pararan a charlar cuando se encontraban por las estrechas calles de aquel lugar, provocando tapones que impedían el paso de otros. Y es que realmente las calles de esa ciudad, en su casco más céntrico, son bastantes angostas y cualquier aglomeración humana, por muy pequeña que sea, tres o cuatro personas, debe fastidiar al viandante.  Así que el regidor de la ciudad, en su afán de aliviar el tránsito peatonal de las calles, ordenó a sus municipales que “disolvieran” los grupitos de tertulianos que vieran parados en ellas. Los funcionarios, prestos a su labor, no dudaban en separarlos, pacíficamente eso sí, con la frase recomendatoria que años después me diría mi madre.

Dicen que tal éxito tuvo aquella expresión que el alcalde terminó siendo apodado como don Dímelo Andando, lo cual, estoy seguro, no desagradaría al buen señor.

Pero a saber de la verosimilitud de aquello, que como anécdota queda muy bien, y como recomendación de mi madre es una auténtica joya.