Hace unos minutos en un
programa vespertino de televisión en el que varios invitados, generalmente
personajes conocidos de la política y el periodismo, hablan de actualidad
social, política e incluso cultural, moderados y entrevistados por un
conocidísimo presentador, o algo así, de televisión, y en el que también se da
entrada a otros invitados desde la distancia para que hagan algún aporte
técnico, específico o personal al tema que estén tratando en el instante, a la
vez que se intercalan comentarios graciosillos a cargo de un par de humoristas que pretenden, no sólo
hacer reír al respetable, sino también, digamos, distender la tensión que
pudiera estar produciéndose entre los invitados, ya que estos suelen ser de
idearios opuestos y por lo tanto lo son también sus opiniones...
Bueno,
pues que hace unos minutos en ese programa aparece un chavalito —uso este
sustantivo dada su apariencia— de rostro aún púber, corte de pelo sin
estridencias, voz no muy grave y un arito en una oreja, al que le han pedido parecer
sobre, no sé, no me he dado cuenta, que yo estaba moviendo el edulcorante en mi
café; por lo que la opinión del muchacho al tema que fuera me estaba siendo, y
ahora continúa siéndolo, totalmente irrelevante. La cuestión es que, en el zócalo,
o sea, el rótulo inferior que suele aparecer debajo de los entrevistados
con su nombre, profesión o actividad por la que es conocido, o también dando
texto a las imágenes de una noticia, aparece escrito, cómo no, el nombre del
chaval, que no recuerdo, y su profesión: «Periodista y creador de contenido»,
ojo, dos profesiones. Sobre la primera sé de qué va, conozco básicamente sus
elementos, características, etc., que hubo momentos en mi primerísima juventud
en los que estuve tentado de dirigir por ese camino mi futuro. Pero sobre la
segunda…, sobre la segunda me cuesta algo llegar a interpretarla, e incluso a
darle el valor que seguramente tenga, aunque lo intento, juro que lo intento.
Hasta tal punto lo intento que me levanté inmediatamente del sillón y me vine
ante el teclado a fin de crear yo también contenido. Y me ha salido ésto.
Tardes de solano
domingo, 8 de febrero de 2026
Crear contenido.
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