Leo por ahí, el internet y las redes sociales dan mucho juego, una frase que me ha hecho pensar un poquito, reflexionar algo, pero poco, que tampoco da para más y también andaba yo con prisas. Estaba buscando unos datos sobre algo que ahora no importa, y el algoritmo te asalta con otras cosas que cree que sí te importan, y tienes dos opciones, o te las tragas o le das un dedazo a la pantalla y lo mandas al guano, al algoritmo y sus consejos.
En esas estaba cuando apareció la frasecita:
¿Cuántos de nosotros hemos salvado la reputación de alguien al no contar nuestra versión de la historia?
En mi vida y mi memoria no hay muchas reputaciones salvadas gracias a mi silencio. O sea, pocas, muy pocas, pero que ahí siguen guardadas en el baúl de los recuerdos sin ánimo, por mi parte, de ser expuestas. Y ello es, en todos los casos, porque el o los protagonistas de la historia ya no forman parte de mi existencia, y estoy seguro de que en el futuro tampoco la compartirán. Al menos ese es mi deseo, y espero que el de ellos también.
Si hubo, en cambio, quienes salieron de mi vida, precisamente, porque una historia provocó la salida. Una historia que debió de tener tantas versiones como protagonistas. Algunos sí contarían su versión, otros la callarían, qué más da quién y cómo. Seguro que el otro no contó su versión y así fue mi reputación la que quedó a salvo. Eso tampoco lo sabré con seguridad.
He vivido algunas historias que terminaron —también pocas, muy pocas—, y para siempre, en las que fue la otra parte la que contó su versión mientras yo callé. Entonces me dieron lo mismo las consecuencias de aquello. La deslealtad por su parte se pagó con el ostracismo por la mía. Y a otra cosa mariposa.
En otros casos sí me atreví a contar lo que yo interpretaba del suceso, sin importarme cómo quedara la reputación del contrario. Por qué iba a importarme, si entonces lo que de verdad interesaba era echar por tierra el prestigio de quien me había defraudado, daba lo mismo en qué cuantía o por cuál motivo.
¿Por qué en unos casos sí y en otros no?, vaya usted a saber. Quizás sea por el grado de dolor que la historia produjo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario